Alcohol: por qué es mejor evitarlo en casos de gripe y resfriado

2021-11-22T09:54:08+00:00diciembre 21st, 2021|

Se acercan las fechas navideñas, con todos los cambios de hábitos que eso conlleva. Las reuniones familiares, las cenas de empresa y las comilonas son más habituales. Aunque nunca es recomendable, casi todos deciden hacer algún que otro exceso en los hábitos de alimentación, como ingerir más dulces, comer un poco más de la cuenta o beber alguna que otra copa de bebidas con alcohol. En principio, dentro de unos límites, esto no debe suponer un problema en personas sanas. Pero el asunto cambia si se sufre gripe o resfriado. Te explicamos por qué es mejor evitar el alcohol en estos casos.

¿Por qué no beber alcohol si se sufre gripe o resfriado?

En algunas fechas en particular es habitual aumentar la ingesta de alcohol. La publicidad, las invitaciones de los amigos y las costumbres incitan a consumir algo más de lo habitual. Este gesto tan habitual puede ser poco recomendable si se sufre gripe o resfriado y se tienen síntomas de fiebre. Estos son los efectos que puede tener si se está sufriendo un virus:

Altera el efecto de los medicamentos

La mezcla de medicamentos y alcohol está desaconsejada en todos los casos. Si se sufre un proceso gripal o un resfriado, es habitual utilizar algunos analgésicos de venta libre. Incluso en los casos en los que no hay contraindicación médica, es importante no hacer esta combinación para evitar reducir la efectividad del tratamiento.

Circulación sanguínea

El alcohol altera la circulación sanguínea por su efecto vasoconstrictor. Mantener una buena circulación es básico para recuperarse de la infección. Además, este efecto puede hacer que el habitual dolor de cabeza aumente por la falta de riego sanguíneo.

Altera el descanso

El descanso es de vital importancia para superar las enfermedades víricas en el menor tiempo posible. Por un lado, dormir lo suficiente ayuda a reponer las defensas. Por otro, hace que uno recupere fuerzas y se sienta mejor. El alcohol interfiere en el descanso y por tanto ralentiza la recuperación ante esta o cualquier otra enfermedad.

Reduce las defensas

Beber demasiado alcohol, aunque sea de forma esporádica, disminuye la capacidad del cuerpo para vencer infecciones. Hasta pasadas 24 horas, el cuerpo no recupera su capacidad inmunitaria. Si bien tiene que haber un exceso para que este efecto sea peligroso, es mejor evitarlo y mantener el sistema inmune al máximo rendimiento.

Deshidratación

El alcohol tiene un efecto diurético y está contraindicado en caso de resfriado. Es necesario beber bastante agua durante un resfriado. Esta ayuda a reponer los líquidos perdidos por el goteo nasal, favorece la circulación sanguínea y ayuda a eliminar la mucosidad que puede haber pasado a los pulmones o el aparato digestivo.

¿Es imprescindible evitar el consumo de alcohol si se sufre una infección?

Lo cierto es que, si uno está resfriado o con gripe, lo más normal es que no salga de casa y haga reposo. Pero ocasiones en las que, bien sea porque los síntomas no se han manifestado con claridad o porque la persona se siente ya recuperada, se hacen planes con amigos o familiares. Aún en estos casos es preferible no tocar el alcohol hasta que se termine el tratamiento y uno esté convencido de su recuperación. Pero ¿qué alternativas hay si se nos invita?

Siempre han existido bebidas especiales que pueden sustituir a las alcohólicas. Son frecuentes en los aperitivos o en las reuniones en las que hay niños. Pero, aparte de esas, ahora también se comercializan otras especiales, como el cava o la sidra sin alcohol. Cualquiera de estas puede ser una buena alternativa para disfrutar de un momento especial en compañía de los seres queridos, aunque se continúe con el tratamiento para la gripe o el resfriado.

 

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