Causas emocionales de la gripe y el resfriado

2020-02-04T08:00:58+00:00marzo 12th, 2020|

Cuando enfermamos por gripe o resfriado, nos centramos en los síntomas físicos que estos nos producen, fiebre, dolores musculares y de cabeza, dolor de garganta, oídos, tos, estornudos, mucosidad…pero no nos paramos a pensar nunca en nuestro bienestar psicológico, no solo para entender cómo estas afecciones nos afectan, si no cómo pueden ser estas posibles causas de su aparición, sobretodo si estos episodios se producen muy frecuentemente.

Desde Pharysol os explicamos cuáles pueden ser las causas emocionales de la gripe y el resfriado y cómo podemos prevenirlas y tratarlas.

¿Cuáles pueden ser las causas emocionales de la gripe y el resfriado?

Además de por motivos tangibles que pueden poner a nuestro cuerpo en una situación de inferioridad, como son el frio o la humedad, si tenemos en cuenta que somos individuos compuestos por una mente y un cuerpo unidos, deberemos considerar que lo que afecte a uno afectará al otro indudablemente y que nosotros mismos podemos provocar nuestra propia debilidad. Ello puede darse de dos maneras principales:

Creencias y manifestación

En muchas ocasiones se menciona que el cuerpo escucha lo que la mente dice, y no se trata únicamente de un consejo psicológico si no que se tienen evidencias de que nuestras creencias y pensamientos pueden generar procesos sintomáticos. Es decir, lo que creemos, lo creamos.

Ejemplos de esto son cuando pensamos que como hace frío o lluvia, o si tenemos contacto con alguien enfermo, vamos a enfermarnos. La enfermedad, en estos casos, más que a un agente externo, se debe a que nuestro propio cuerpo, dirigido por nuestra mente, ha manifestado lo que estábamos pensando.

Emociones reprimidas

Asimismo, se considera que la gripe y el resfriado pueden tener su origen en emociones reprimidas que nuestro cuerpo manifiesta de esta manera. Estas afecciones se relacionan con situaciones o personas que nos han causado sentimientos de enfado, arrepentimiento, decepción, tensión, tristeza y rabia, a las que nuestro cuerpo da una salida. Esto es visible en los principales síntomas de estas afecciones, los cuales, tienen un significado paralelo:

  • Dolor de garganta: Algo que queríamos y/o queremos decir pero no nos atrevemos.
  • Dolor de oídos: Algo que no queremos escuchar, saber o asumir.
  • Mucosidad o congestión nasal: Algo huele mal, hay amenazas en el aire.
  • Sensación de frío: Algo nos disgusta, estamos fríos con alguien.
  • Dolor de cabeza: Estamos dando muchas vueltas a algún asunto.

La gripe y el resfriado, se suelen relacionar con dificultades de adaptación social, puesto que aparecen en estaciones en que debemos convivir más y estar más en casa. Asimismo, aparecen cuando por motivos de trabajo, cansancio, esfuerzos, momentos sin descansar, nos sentimos más débiles, por lo que estas enfermedades nos ofrecen la posibilidad que nos estábamos negando conscientemente de alejarnos de lo que no queremos tratar y así tomarnos ese respiro y reposar.

En este sentido, por lo tanto, estas patologías actuarían como una forma de desintoxicación del organismo, permitiéndonos eliminar todas las toxinas físicas y psicológicas que hemos ido acumulando.

La manifestación de los síntomas de la gripe y el resfriado, por lo tanto, son manifestaciones de una fase de curación del cuerpo, que parecen cuando el conflicto nocivo ha sido resuelto y el cuerpo precisa de un tiempo y un espacio de silencio para recuperarse.

¿Cómo podemos prevenir y tratar las causas emocionales de la gripe y el resfriado?

Teniendo presente esta directa unión entre mente y cuerpo deberemos tomar conciencia de todo lo que sentimos e identificar las situaciones que nos generan conflictos y si este estado anímico puede guardar relación con un síntoma.

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