A pesar de que son unos órganos vitales, pocas veces nos acordamos de ellos. La salud de nuestros pulmones es fundamental para nuestra salud general y bienestar. ¿Te gustaría saber qué cosas puedes hacer para protegerlos? Estos consejos te serán de gran ayuda.
Cómo proteger los pulmones
- No fumes. Seguramente esto ya sepas que no debes hacerlo, pero nuestra obligación es recordártelo. Estar expuesto al humo del tabaco aumenta muy considerablemente las posibilidades de sufrir cáncer de pulmón, por lo que es importante que, si tienes el hábito de fumar, lo abandones.
- Evita los lugares contaminados. Evitar ambientes con altos niveles de contaminación como pueden ser las zonas con mucho tráfico o las áreas industriales donde existe una gran producción de humos es fundamental para proteger a nuestros pulmones de sustancias cancerígenas.
- Visita lugares con vegetación. Anímate a hacer más excursiones al campo, al parque o incluso a algún jardín. En todos estos sitios, el aire es mucho más puro y respirarlo te ayudará a eliminar toxinas acumuladas, así como a estimular tu sistema inmunológico y reequilibrar las funciones vitales de tus órganos. Las visitas a los lugares con vegetación son ideales para limpiar los pulmones. Si sufres congestión nasal, productos como Pharysol Sinus pueden serte de ayuda.
- Aliméntate bien. Mucho más de lo que creemos, la alimentación resulta un factor fundamental para mantener saludables nuestros pulmones. De esta forma, una alimentación rica en frutas y verduras con altos contenidos de vitaminas y minerales favorecerá el correcto funcionamiento de estos órganos. Si buscas alimentos buenos para los pulmones, debes saber que los vegetales naranjas y amarillos y el brócoli constituyen una buena fuente de vitamina A (esencial para el cuidado de las mucosas), mientras que los cítricos, el kiwi y los tomates, por sus propiedades antioxidantes, te protegerán de enfermedades pulmonares.
- Bebe mucha agua. La hidratación es fundamental para cuidar la salud de los pulmones (la deshidratación se considera un factor de riesgo de enfermedades respiratorias como el asma o la bronquitis crónica). Por eso, es importante que bebas suficiente agua a diario (unos 8 vasos) y que controles también la humedad en casa (debe estar en torno al 45 %).
- Evita el sedentarismo. Según un trabajo publicado en el año 2003 en el American Journal of Respiratory Critical Care Medicine, la actividad deportiva reduce el deterioro de la función respiratoria asociado a la edad e, incluso, la mortalidad por esta causa.
- Reduce el estrés. El estrés, cuando es crónico, afecta a la salud de todos nuestros órganos, incluidos lo pulmones. Por eso, es importante que pongamos en marcha algún tipo de estrategia para reducirlo. Practica yoga, ejercicios de respiración, realiza cualquier actividad que te resulte relajante… Encuentra qué es lo que mejor te funciona y úsalo para combatir la ansiedad y el estrés.
- Duerme bien. Los trastornos del sueño afectan a nuestro sistema nervioso principalmente, pudiendo llegar a provocar trastornos como depresión o ansiedad, pero también pueden tener responsabilidad en el hecho de desarrollar insuficiencia cardíaca o enfermedad pulmonar. Por este motivo, es importante que descanses bien cada noche. Trata de irte a la cama y despertarte cada día a la misma hora, evita las comidas copiosas antes de ir a dormir, reduce o anula el consumo de estimulantes y cuida las condiciones ambientales de tu habitación para conseguir una correcta higiene del sueño.
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