Trabajar con síntomas de gripe: Por qué no deberíamos hacerlo

2021-02-01T15:37:41+00:00marzo 4th, 2021|

Trabajar es un acto habitual y necesario en nuestras vidas, no solo a nivel financiero, sino porque también nos hace seguir rutinas, relacionarnos con otras personas, emplear nuestra mente o cuerpo etc. por ello siempre que sea posible deseamos acudir. Sin embargo, aunque a veces nos sentimos algo indispuestos, como por ejemplo, si nos sentimos algo acatarrados o con unas décimas de fiebre, decidimos ir a trabajar, con las consecuencias que ello conlleva.

Desde Pharysol, os contamos por qué no deberíamos trabajar con síntomas de la gripe o el resfriado y cómo podemos actuar para mejorar nuestro estado de salud.

¿Por qué no deberíamos trabajar con síntomas de gripe o resfriado?

Es evidente que acudir al trabajo, un lugar físico concreto, entraña los riesgos de que es mucho más fácil que produzcamos un contagio, ya que en el trayecto o en el lugar en que nos hallemos trataremos con más personas, y a su vez, estas lo harán con terceras personas, lo que ampliará la posible red de contagio.

Sin embargo, no solo no es recomendable acudir al lugar de trabajo, sino realizar cualquier trabajo, por ejemplo, desde casa, por nuestra salud.

Cuando se desarrolla un proceso infeccioso por un virus o bacteria (virus en el caso de la gripe y los resfriados), nuestro cuerpo realiza una serie de cambios con el objetivo de luchar contra esa amenaza.

Los virus entran por las vías respiratorias altas, concretamente por la nariz, donde quedan retenidos por los pelos y la mucosidad. Sin embargo, cuando la carga viral es muy alta, los capilares venosos se vasodilatan y hacen llegar mayor cantidad de células defensivas.

Esto causa una inflamación que aumenta la congestión nasal, que en muchos casos, bloquea el paso de las lágrimas del lagrimal a la nariz, y produce ojos llorosos.

Otro mecanismo de actuación frente a las amenazas es la fiebre, un aumento de la temperatura corporal con el objetivo de aniquilar los patógenos que pueden no soportar temperaturas elevadas.

Para aumentar la temperatura corporal, el organismo produce un incremento del ritmo cardiaco y la oxigenación, que se traduce en un mayor gasto de energía, lo que produce mayor calor.

Trabajar con síntomas de gripe o resfriado no es recomendable no solo por el peligro de contagio, sino porque para combatir estas amenazas nuestro cuerpo hace un gran gasto de energía, y no podemos cansarlo más, precisamos reposo.

Además, cuando nos encontramos mal no podemos desempeñar nuestras tareas de forma efectiva.

¿Cómo podemos mejorar nuestro estado de salud en un proceso gripal o catarral?

Como hemos comentado, el reposo y dormir las suficientes horas son dos de los métodos más recomendables y efectivos para empezar a recuperarnos.

La alimentación y beber suficiente agua también es fundamental. En estos casos son recomendables la miel, el jengibre, o alimentos ricos en vitamina B6 y B12, así como plantas medicinales como la equinácea.

En el caso de mucosidad abundante serán muy recomendables los lavados nasales y los vahos con plantas expectorantes como el eucalipto o la menta.

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