6 cosas de la alergia primaveral que es posible que no sepas

2019-04-30T11:16:23+00:00abril 30th, 2019|

La llegada de la primavera nos trae muchas cosas buenas: más horas de luz, el calor del sol, el estallido de las flores… Sin embargo, hay otras que pueden no gustarnos tanto. Este es el caso de las alergias primaverales y sus molestos síntomas. Hoy te traemos seis curiosidades sobre la rinitis alérgica que quizás te sorprendan.

  1. Un exceso de higiene puede desencadenar alergias. Los expertos señalan que el creciente aumento de los casos de alergia se debe, por una parte, a la polución urbana y, por otra, al aumento de las medidas de higiene que ha tenido lugar en las últimas décadas del siglo XX. Según estos mismos expertos, un escaso contacto de los niños con microbios y alérgenos impide el correcto desarrollo del sistema inmunitario favoreciendo, en consecuencia, las reacciones alérgicas.
  2. No, las pelusas blancas que vuelan no son polen. Muchas personas piensan que los copos blancos que se acumulan en gruesas capas sobre la hierba de los parques es polen. Pero no, no lo es. Estas pelusas blancas son los instrumentos empleados por algunas plantas para que el viento disperse sus semillas. Por lo tanto, no se trata de polen, el cual es microscópico y se dispersa por el viento sin que podamos apreciarlo, sino del propio resultado de la polinización.
  3. El deporte puede empeorar los síntomas de la alergia. Para una persona con alergia, la práctica de ejercicio físico durante la temporada primaveral (sobre todo si se realiza al aire libre) pone en marcha mecanismos en la mucosa del bronquio que pueden ser nocivos, sobre todo si se sufre asma. Para evitar que síntomas como la tos o la sensación de falta de aire empeoren durante la práctica de deporte, es recomendable escoger sitios cerrados y llevar con nosotros un broncodilatador por si necesitásemos usarlo.
  4. Es una enfermedad de reciente descubrimiento. Concretamente, no fue hasta 1906 cuando el científico austríaco Clemens von Pirquet acuñó el término “alergia” para referirse a la reacción de hipersensibilidad de algunas personas tras ser vacunadas contra la viruela. Tiempo después también se descubrió que la alergia primaveral es una respuesta inmunitaria exagerada contra el polen, al cual el sistema inmunitario trata como si fuera un virus invasor.
  5. La fiebre del heno no tiene nada que ver con la fiebre que conocemos. Absolutamente nada que ver. El término fiebre del heno es un término obsoleto y en desuso que anteriormente se empleaba para referirse a la rinitis alérgica que se experimentaba en primavera. Sin embargo, debes saber que la alergia no provoca fiebre, por lo que, si estás experimentando escalofríos y malestar general, probablemente se trate de otra condición diferente a la alergia.

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