Cuando estamos resfriados o con gripe, solemos tener congestión nasal, uno de los síntomas más incómodos y complicados de sobrellevar, y solo hacemos que intentar, por todos los medios, eliminar la molesta mucosidad.
Aunque lo principal es deshacernos de ella, en muchas ocasiones puede que no estemos siguiendo correctamente los pasos a seguir para ello, y podamos generar otros problemas.
Desde Pharysol, os explicamos por qué es importante no sonarse de forma intensa la nariz o pasar la mucosidad, qué efectos puede producir esto, y cómo podemos sonar los mocos y eliminar la mucosidad de forma correcta.
¿Por qué se acumula mucosidad en la cavidad nasal cuando tenemos una infección respiratoria?
La cavidad nasal, el interior de nuestra nariz, se halla recubierta por mucosas en las que se hallan gran cantidad de capilares sanguíneos y cilios (comúnmente conocidos como vello nasal o pelos de la nariz).
Los cilios y mucosas tienen como objetivo filtrar el aire que entra del exterior (atrapando los posibles elementos patógenos, como virus, bacterias, sustancias tóxicas o alérgenos), humidificarlo y calentarlo.
Cuando las mucosas se hallan repletas de estos elementos, los vasos sanguíneos aquí situados hacen llegar células inmunitarias a la zona afectada, produciendo inflamación y mayor producción de moco, situaciones desfavorables para los atacantes, que quedan atrapados.
Cuando la infección es importante, la cantidad de moco puede ser muy elevada, y con ello, complicarse su expulsión.
¿Por qué es malo sorber los mocos y reintroducirlos?
La mucosa nasal cuenta con vellosidades que filtran el aire y atrapan a los microorganismos y sustancias potencialmente patógenas para nuestro organismo. Si existe una infección, se genera una vasodilatación para movilizar defensas hacia el lugar, lo que genera inflamación y mayor secreción de mucosidad para eliminar al patógeno.
Cuando existe un exceso de mucosidad, esta puede acabar desplazándose hacia la garganta.
Al no poder eliminar la mucosidad por la nariz, a causa de la congestión, la mucosidad baja por la garganta, quedando aquí. Estas flemas deben eliminarse por la boca, ya que si las volvemos a sonar podemos empeorar el problema.
Si no eliminamos la mucosidad ni por la nariz (sonándonos) o por la boca echando las flemas, y las volvemos a dejar bajar, la infección permanece dentro del cuerpo durante más tiempo e incluso puede expandirse, empeorándose la situación.
En definitiva, si volvemos a sorber y aspirar los mocos, estamos yendo en contra del objetivo por el cual aparecen, que es eliminar la amenaza.
¿Cómo podemos evitar un exceso de mucosidad y los efectos de aspirarla de nuevo?
Como hemos comentado, la mucosidad es una barrera defensiva de nuestro organismo, mediante la cual se atrapan los patógenos y se eliminan cuando esta se expulsa.
Siempre contamos con moco para mantener los tejidos hidratados y protegidos, sin embargo, un exceso de él puede ser provocado por múltiples causas, entre ellas las infecciones respiratorias o las alergias.
La primera manera de evitar un exceso de mucosidad y aspirarla, es, sencillamente, evitar la causa que la provoca, es decir, prevenir infecciones y alérgenos. Para ello deberemos limpiar y ventilar los espacios, cuidar la higiene y distanciarnos de focos de contagio o alergia.
Más allá de esto, existen múltiples maneras efectivas de eliminar las flemas, tales como:
- Beber abundante agua para despegar la mucosidad e hidratar las mucosas.
- No evitar la tos, ya que es un excelente método para expulsar las secreciones.
- Cuando la flema llegue a la garganta porque el cuerpo desea eliminarla, escupirla.
- Tomar baños y duchas calientes, así como hacer vahos, puesto que ayudan a la descongestión, especialmente si se realizan con plantas como el eucalipto o la menta.
- Sonar la nariz siempre primero una sola fosa nasal y luego la otra. Efectuar limpiezas nasales.
- Evitar sustancias irritantes que pueden producir que el cuerpo produzca más mucosidad (como el humo, químicos etc.).
- Seguir una dieta rica en frutas y verduras, alimentos ricos en agua y vitaminas y minerales, que ayudan a tener menos problemas respiratorios. Asimismo, evitar las comidas copiosas o fuertes, ya que el reflujo gástrico se relaciona con mayor producción de flemas.
¿Cómo es la tos con mocos y por qué aparece?
La tos con mocos, o tos productiva, puede aparecer debido a una infección respiratoria, como un resfriado o la gripe, o a una afección pulmonar crónica, como el asma o la bronquitis. El cuerpo produce mocos para tratar de eliminar el irritante, como los gérmenes o el polvo, que están causando la infección o la inflamación.
Prevención de la tos con mocos
Para prevenir la tos con mocos, se pueden tomar las siguientes medidas:
- Lavarse las manos con frecuencia para evitar la propagación de gérmenes.
- Evitar el contacto cercano con personas que estén enfermas.
- Mantener una buena higiene de la nariz, limpiar la nariz con solución salina diariamente.
- Mantener una buena higiene del hogar, limpiar y ventilar regularmente.
- Vacunarse contra la influenza y el neumococo, si es aplicable.
¿Qué efectos puede tener para nuestra salud sonar los mocos de forma incorrecta?
La mucosidad puede ser más líquida o más espesa, dependiendo de la infección. Muchas veces podemos tender a pasar la mucosidad a la garganta o incluso al sistema digestivo, o sonarnos muy fuerte cuando tenemos la nariz taponada (cuando la mucosidad es muy espesa).
Más allá de que si lo hacemos, podemos tener molestias en la garganta, pasar la mucosidad puede ser perjudicial por el hecho de que estamos introduciendo estos elementos patógenos en nuestro organismo, y al llegar al sistema digestivo, donde se procesa, podemos tener náuseas, diarreas, vómitos, distensión o malestar digestivo.
Por otra parte, al igual que os contamos en el post sobre el peligro de parar un estornudo, si apretamos o hacemos esfuerzos al sonarnos la mucosidad, caemos en el riesgo de romper alguno de los numerosos capilares sanguíneos que aquí se encuentran, y que pueden comunicar con importantes órganos, como el encéfalo.
¿Cómo podemos sonar los mocos de forma correcta?
Cuando tratamos de eliminar la mucosidad de la nariz, tendemos a apretarla con nuestros dedos y expulsar aire, sin embargo, no es la mejor forma de hacerlo.
Es muy importante que al limpiar la nariz, no se traten las dos fosas nasales a la vez, sino una a una, para poder eliminar la mayor cantidad de mucosidad de cada una de ellas.
Asimismo, la mejor manera de limpiar la cavidad nasal es mediante lavados nasales (sin corticoides) y haciendo vahos, para así humidificar y reblandecer la mucosidad, y facilitar su expectoración.
También es fundamental beber mucha agua y tomar alimentos que faciliten la expectoración, como las verduras y frutas ricas en agua, y la miel o el jengibre.
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